La problemática de la displasia de cadera

        

        La displasia de cadera es un término que engloba un amplio número de anormalidades que pueden afectar a la articulación coxofemoral (cadera). Entre los criadores existe un gran desconocimiento de esta enfermedad y una serie de mitos y leyendas a desterrar.
 
        En el proceso aparecen en primer lugar durante la fase de desarrollo del animal una serie de cambios en la articulación, son los denominados cambios primarios y posteriormente, con el uso, los microtraumatismos y traumatismos, aparecen otra serie de modificaciones de la articulación que se denominan cambios secundarios.El resultado final es una o ambas caderas mecánicamente dañadas y que, por tanto, no funcionan correctamente. Una articulación así afectada puede llegar a ser dolorosa y limita el movimiento, evitando la correcta musculación del tren trasero. En casos extremos el fuerte dolor provoca al perro un grado de invalidez que aconseja intervenirle quirúrgicamente.
 
         No todos los perros manifiestan síntomas, e incluso algunos con afectación grave sólo evidencian una limitación en el movimiento trasero y una debilidad en los muslos, pero sin llegar a manifestar signos de dolor o cojeras. La única manera fiable de diagnosticar la enfermedad y evaluar su grado es mediante una radiografía, en la que el perro debe estar sedado para conseguir la posición óptima en ambas caderas.
 
         Todos los golden dedicados a la cría deben radiografiarse a partir del año de edad para valorar su grado de displasia. Incluso sería recomendable realizar una placa a los 4-6 meses para que nuestro veterinario clínico nos de una idea de la evolución del cachorro. Pero la edad mínima para remitir una placa “oficial” es de 12 meses La evaluación de la radiografía debe realizarse por veterinarios especialistas en la raza. En España el Club de Retrievers sigue el sistema de evaluación británico, (BVA/Kennel Club Hip Dysplasia Scheme) en el cual se valoran 9 parámetros diferentes en cada cadera siendo el mínimo valor a otorgar 0 y el máximo 6, con lo cual el máximo de puntos que podría tener cada cadera sería 53 y con la suma de ambas 106. La BVA (British Veterinary Association) establece la puntuación media para cada raza, que en el caso del golden retriever es 19. Ello significa que para reducir la incidencia de la enfermedad debemos escoger para la cría perros con la puntuación (score) lo más baja posible. O si tenemos un perro de calidad con un “score” alto, por ejemplo, 25, buscaremos una hembra con uno muy bajo, por ejemplo 5. Hacer las cosas bien en este sentido es fundamental para el futuro de la raza. De todos modos la genética de la displasia es multifactorial con muchos genes dominantes y recesivos, con lo cual seleccionar reproductores con “scores bajos” minimiza, pero no elimina el riesgo de tener una camada displásica. Los anuncios de ciertos criadores de “cachorros garantizados libres de displasia” demuestran una ignorancia profunda sobre el tema, pues nadie que sepa de que va la cosa se atreve a garantizar que un determinado cachorro no va a poder desarrollar una displasia grave aunque sus padres estén absolutamente libres del problema. Lo que sí debe garantizar el criador es que sus reproductores están radiografiados y evaluados por el organismo competente (BVA) y mostrar al comprador del cachorro los correspondientes certificados con la puntuación de sus progenitores.
 
         Pero la displasia es una enfermedad incluso más compleja de lo que hemos visto hasta ahora. En ella no influye sólo la genética, sino también y de forma muy importante el ambiente. Utilizando un símil urbanístico, podríamos decir que la genética son los planos del arquitecto, pero el ambiente son los materiales y los albañiles. Cachorros con idéntica base genética desarrollarán caderas diferentes en función de cómo los criemos. Aquellos individuos con exceso de peso durante el desarrollo, que crecen a un ritmo demasiado acelerado, criados en suelo deslizante o sometidos a esfuerzos físicos exagerados serán firmes candidatos a desarrollar un cuadro de displasia en pocos meses.